La alimentación del caballo en primavera

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La alimentación del caballo en primavera

Con la llegada de la primavera, aumentan las horas de luz diarias y las temperaturas, los pastos comienzan a crecer de forma exuberante, se producen cambios fisiológicos en el caballo como la muda de la capa invernal y los jinetes los sacamos a trabajar más frecuentemente aprovechando el buen tiempo. A su vez, con el aumento de las temperaturas, los endo y ectoparásitos se hacen más presentes en el ambiente, por lo que se deben tomar medidas para controlarlos y adecuar la dieta del caballo a los requerimientos nutricionales actuales.

En primer lugar, es un buen momento para volver a valorar la condición corporal de nuestro caballo y pesarlo por si fuera necesario reajustar el aporte calórico de su dieta. Si no se han tomado las medidas necesarias durante el invierno para mantener su condición corporal, puede que haya perdido, o, por el contrario, si lo hicimos, quizás se deba disminuir la ingestión energética para adaptar sus requerimientos durante estos meses y que no sobrepese.

Si tenemos la suerte de disponer de pasto fresco, se puede aprovechar para proporcionarlo como fuente del forraje de su dieta, pero debemos tener en cuenta que la introducción al pasto se debe hacer de forma gradual para no producir una disrupción del microbioma intestinal (disbiosis) y evitar la aparición de diarreas, cólicos, maldigestión-malabsorción... Es necesario analizar laboratorialmente el pasto del que disponemos y no usar monocultivos, para poder equilibrar la dieta correctamente. El contenido de agua en el pasto es muy elevado en comparación con los forrajes henificados, por lo que las cantidades de pasto que deberá ingerir, para aproximarse a la materia seca que ingería con el heno, serán muy elevadas. Es decir, si nuestro caballo comía 9 kg diarios de forraje henificado, no puede comer solo 9 kg de pasto fresco, ya que una elevada cantidad de ese pasto será solo agua que no aporta nutrientes. Tendrá que comer mucho más de 9 kg.

Practica Slow Feeding

Por otro lado, según cada tipo de pasto y la hora del día a la que paste nuestro caballo, el contenido de glúcidos (hidratos de carbono o azúcares: almidón, fructanos...) puede ser muy elevado. Esto es especialmente importante para caballos predispuestos a padecer alteraciones endocrinas y metabólicas relacionadas con los glúcidos o caballos ya diagnosticados (Síndrome Metabólico Equino, Disfunción de la Pars Intermedia de la Pituitaria o Síndrome de Cushing, Laminitis endocrinopáticas...). Se debe conocer el contenido de glúcidos de nuestros cultivos y restringir y controlar de forma muy precisa el tiempo y momento del día en el que pastan o utilizar estrategias como cambiar a un paddock más árido o bozales para impedir que pasten (si queremos mantenerlos sueltos en el prado, aunque no es la mejor opción ya que se limita el comportamiento forrajeador del caballo).

Como en cualquier otro momento del año, se debe ajustar la dieta con un equilibrador de forrajes o añadir un pienso u otras fuentes de energía en caso de necesitar más calorías de las que el forraje nos proporcione, ya que solo con el consumo de pasto no cubrimos todos los requerimientos nutricionales.

El consumo de agua también se ve afectado con la llegada de la primavera, ya que, al aumentar las temperaturas, los caballos deben incrementarlo, pero muchos no lo hacen. Los caballos que siguen consumiendo los mismos litros de agua que en invierno están más predispuestos a padecer cólicos por impactación. Por ello, debemos asegurarnos de que permanecen siempre

correctamente hidratados y que el agua no esté sucia o caliente, porque puede disuadirles de beber. También se pueden utilizar diferentes estrategias para promover el consumo de agua.

Un retraso en la muda de la capa de invierno o una mala calidad del nuevo pelaje puede estar relacionado con desequilibrios o deficiencias nutricionales que se deben investigar y corregir.

Si nuestro caballo tiene Síndrome de Asma Equino, probablemente se agrave en primavera debido a la mayor presencia de alérgenos ambientales. Una buena solución nutricional para ayudarle es remojar el forraje de 20 a 30 minutos antes de dárselo para que el tamaño de las esporas que puedan estar presentes aumente y se protejan las vías respiratorias.

La aparición de ectoparásitos como los Culicoides puede ocasionar lesiones dermatológicas por hipersensibilidad a su picadura. Una correcta nutrición que aporte niveles adecuados de ácidos grasos Omega 3 puede ser de ayuda, en conjunto con un tratamiento veterinario, para disminuir los signos clínicos. Además, debemos limpiar frecuentemente los pastos de heces para evitar que se contaminen con larvas de endoparásitos digestivos, así como dejar descansar los pastos sin caballos para disminuir su presencia. Es importante realizar análisis coprológicos a cada caballo para monitorizar la carga parasitaria y evitar la aparición de resistencias antihelmínticas por el uso indiscriminado de antiparasitarios.

Autores: Equisouls.

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